Historia

Es probable que Peñaranda naciese entre los siglos XII y XIII repoblada por gentes de Peñaranda de Duero, dándole su nombre de origen. En el siglo XV se la conoce con el nombre de Peñaranda de Cantaracillo y posteriormente del Mercado. El nombre actual se debe a la concesión por Felipe III del título de conde de Peñaranda a Don Alonso de Bracamonte en 1602.

Peñaranda situada en un cruce de caminos entre el eje Norte-Sur de la Cañada Real de las Merinas extremeñas y el este y oeste de los caminos de arrieros que viajaban de Salamanca hacia Madrid, se convirtió en un centro importante, otorgándosele por Juan I la concesión de un mercado semanal (1375), motor económico de Peñaranda desde sus inicios. Paralelo a la importancia del mercado se desarrolla a partir del siglo XVI una industria donde predominan los zapateros, sastres, curtidores..., en el XVII y hasta el XIX cobra importancia la industria textil, destacando las fábricas de jergas.

Es curioso señalar que administrativamente Peñaranda ha sufrido diversos cambios en cuanto a su dependencia. En la Edad Media perteneció a la Tierra de Alba; en 1771 aparece formando parte del Cuarto de Valdevilloria, es decir, de la Tierra de Salamanca. En el mapa de Tomás López figura incluida en la provincia de Ávila, juntamente con Paradinas, Rágama, Cantaracillo y Bóveda del Río Almar. En 1833 todos estos términos se integran en la provincia de Salamanca, y Peñaranda se convirtió en cabeza del partido judicial que lleva su nombre.

Su devenir histórico se vincula desde el siglo XV a la familia Bracamonte, señores de estas tierras hasta su paso a la casa de Frías en 1703. De ellos toma el apellido y gracias a su miembro más insigne, D. Gaspar (plenipotenciario de Felipe IV en Westfalia, virrey en Nápoles y Presidente del Consejo de Indias) se funda el Convento de las Madres Carmelitas que conserva un riquísimo patrimonio artístico legado por D. Gaspar. A lo largo de la historia conoce Peñaranda la labor de otros mecenas como Francisco García de la Cruz que fundó una escuela de primeras letras y una preceptoría de gramática, bajo tutela municipal, gratuita, a principios del siglo XIX en el mismo lugar que hoy ocupa el Centro de Desarrollo Socio Cultural Germán Sánchez Ruipérez, último benefactor de la ciudad de finales del siglo XX.

Peñaranda se ve afectada por la guerra de la Independencia, en el pueblo se acuartela durante cuatro años una guarnición francesa al mando del comandante Montigny los cuales causan numerosos destrozos en la villa. En 1843 se inauguran las obras que enlazan la carretera de Salamanca con Madrid. La segunda mitad del siglo aporta figuras importantes relacionadas con el ascenso de las profesiones liberales y con el auge de la burguesía. En 1878 se empieza a editar La Voz de Peñaranda, primer periódico provincial, en 1881 se inaugura el Teatro Calderón, en 1894 llega el ferrocarril a Peñaranda, en 1900 la luz eléctrica, en 1907 la plaza de toros, en 1908 el rey Alfonso XIII concede el título de CIUDAD a Peñaranda por Real Decreto.

En 1939, la explosión de un polvorín cerca de la estación de ferrocarril y de un tren cargado de amonal destruye grandes zonas urbanas que se reconstruyen con la mano de obra de los presos políticos de la reciente guerra civil. En 1971 se produce un fatídico incendio en la iglesia parroquial que en el que se destruye una de las máximas representaciones del barroco castellano al quemarse sus cinco retablos realizados por Esteban de Rueda y Sebastián Ducete. La construcción de la Presa el Milagro en 1973 sirvió para el abastecimiento de agua de forma permanente a Peñaranda, importante también para su desarrollo industrial; en este año también es declarado Conjunto Histórico- Artístico el centro de nuestra ciudad vertebrado por las tres plazas porticadas contiguas.

En los años siguientes y hasta finalizar el siglo se inauguran los colegios e institutos. Y Germán Sánchez Ruipérez funda en 1989 el Centro de Desarrollo Sociocultural de la ciudad y biblioteca municipal; en este mismo año el Teatro Calderón pasa a ser propiedad municipal, el cual se restaura y se reabre en 1991 como teatro, cine y centro social. En 1996 el Convento Carmelita es declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento.

Y será en el nuevo siglo cuando se inaugura (2006) el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el medio rural la Calle Nuestra Señora ocupando los terrenos del antiguo frontón de la ciudad. Diez años más tarde María Carrera dona a la ciudad ochenta y una obras de arte y gracias a ello se inaugura en agosto de 2017 la Casa del Arte de María Carrera, lugar dedicado a la exposición permanente de esta artista así como de importantes artistas locales.